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A partir de noviembre, AySA vuelve a golpear los bolsillos con un nuevo aumento del 4%

A partir de noviembre, AySA vuelve a golpear los bolsillos con un nuevo aumento del 4%

La factura de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) sigue dando que hablar. Desde noviembre, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) verá un nuevo aumento del 4% en las tarifas de agua y cloacas, una situación que complica aún más a los consorcios que ya venían ajustados. Es que el agua, señoras y señores, se ha convertido en el servicio que más subió en los últimos años, casi como si nos cobraran oro líquido. En octubre ya nos clavaron un 5%, y ahora, otra vez, al bolsillo del laburante.

AySA abastece a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y 26 partidos del conurbano bonaerense, y en medio de un contexto donde el gobierno está más interesado en privatizarla que en solucionar el tema, la empresa sufrió el mayor recorte de subsidios en este 2024. Según el informe del Instituto Interdisciplinario de UBA-Conicet, los subsidios cayeron un 58% respecto al año pasado. No es casualidad que sigan subiendo las tarifas: los consorcios no saben de dónde sacar más plata.

El aumento no es al azar. Surge de una fórmula polinómica (sí, parece un trabalenguas) que tiene en cuenta el índice de salarios, los precios internos al por mayor y el índice de precios al consumidor. Desde junio nos vienen ajustando con esa fórmula, y ahora, en noviembre, el coeficiente de modificación saltó de 1.419,32 a 1.476,39. En criollo: pagamos más por menos, y ni hablar de la calidad del servicio que no mejora.

Para los que viven en zonas de “alto ingreso”, la tarifa promedio trepa a $25.238 pesos, pero tranquilos, si vivís en una zona media pagarás la módica suma de $22.920. Y los que están en zonas bajas (el 44% del total) pagarán unos $18.417. Si sumamos ambos servicios (agua y cloacas), el costo promedio será de $21.410 en noviembre. Ahora, para aquellos que solo tienen agua, sin cloacas (sí, esa paradoja argentina), las tarifas van desde los $40.318 para los de zona alta, hasta $7.021 para los de zonas bajas.

El impacto es fuerte. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA, el servicio de agua y cloacas en el AMBA aumentó un 289% en los primeros diez meses del año, más que la electricidad, que subió un 162%. Sin embargo, por suerte, no llegamos al nivel de aumento del gas natural (715%) o del transporte público (601%).

Filosofía del impacto económico

Hablando de esto, ¿te parece justo que quienes menos tienen sean los más golpeados? Desde la ética económica universal, nos enfrentamos a un dilema profundo: la justicia distributiva debería garantizar que el acceso a servicios esenciales no dependa del bolsillo, sino de una equidad real. Pero la realidad es que el que paga el pato es el de siempre. ¿Es moral que el agua, un recurso básico, se convierta en otro lujo inalcanzable para muchos?

Al cierre, queda claro que, con cada incremento, se hace más difícil para las pymes, consorcios y vecinos del AMBA seguir adelante. ¿El agua es vida? En Argentina, parece que la vida se está volviendo demasiado cara. Si esta realidad te afecta, no te quedes callada, participá del debate enviando un mail a lectores@palermonline.com.ar. Ernesto Magneto te escucha.

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