Un Mondrian de récord, un Monet que no despegó y la revelación de Remedios Varo en una noche millonaria de Christie’s
Nueva York, En el agitado corazón del mercado del arte global, una subasta de Christie’s volvió a sacudir el panorama con nombres que ya son sinónimos de inversión, vanguardia y deseo: Mondrian, Monet, Rothko y Magritte encabezaron una noche de grandes cifras, aunque no exenta de sorpresas y cierto sabor agridulce.
La estrella de la velada fue sin dudas Composition with Large Red Plane, Bluish Gray, Yellow, Black and Blue del holandés Piet Mondrian. Esta pieza de geometría pura y alma utópica, que alguna vez adornó los muros del fallecido Leonard Riggio —fundador de la cadena de librerías Barnes & Noble—, se vendió por 47,5 millones de dólares, marcando un hito para el artista, aunque ligeramente por debajo del mínimo estimado por la casa de subastas.
Le siguió un Monet de la serie Peupliers, donde el maestro impresionista volvió a conjurar la eternidad de los paisajes efímeros. Con casi 43 millones, su cuadro floral tampoco alcanzó la expectativa, una señal de que incluso los gigantes del canon pueden tropezar con el mercado cuando el humor de los coleccionistas gira hacia lo inesperado.
Y es que, en esta subasta, el verdadero giro poético lo dio una mujer: la mexicana-española Remedios Varo. Su obra Revelación, una danza esotérica entre lo místico y lo onírico, alcanzó los 6 millones de dólares, rompiendo todos los récords previos para la artista y dejando en claro que el surrealismo femenino sigue encontrando una nueva voz en el siglo XXI.
También dijeron presente los tonos abismales de un Rothko en burdeos y negro, que encontró comprador por 38 millones, y el claroscuro encantado de un Magritte, cuya escena nocturna de la serie L’empire des lumières se cerró en 35 millones.
La doble jornada de ventas organizada por Christie’s —una enfocada en la colección privada de Riggio, otra en arte del siglo XX— redondeó la cifra mágica de 489 millones de dólares, consolidando a Nueva York como la capital financiera del arte.
¿Qué nos dice esta subasta?
¿Está el mercado cansado de los nombres clásicos o simplemente más exigente? ¿Es este el tiempo de las artistas mujeres que por años fueron ignoradas? ¿O es solo la eterna danza entre inversión, moda y sensibilidad?
Lo cierto es que mientras unos buscan geometría perfecta y otros niebla impresionista, los nuevos coleccionistas parecen estar inclinando la balanza hacia obras que despierten algo más que status: buscan misterio, relato y ruptura. Y ahí Remedios Varo se alza, como un símbolo de lo que vendrá.
