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Murió Lalo Schifrin: adiós al genio argentino que encendió la mecha de la historia del cine

La música se quedó sin uno de sus titanes. Lalo Schifrin, el compositor argentino que puso en partitura el suspenso, el jazz y la adrenalina, falleció a los 93 años en Los Ángeles. Su nombre, quizás, no suena tanto como su obra: basta con oír unos segundos de la intro de Misión Imposible para que el mundo entero lo reconozca. Argentina despide a un ícono universal de la música de cine.

Nacido como Boris Claudio Schifrin en Buenos Aires en 1932, fue criado en una familia profundamente musical. Su padre, concertino de la Orquesta del Teatro Colón, le enseñó violín desde muy chico. Pero fue el piano —y luego el jazz— lo que terminó marcando su destino. Estudió en el Conservatorio de París y en paralelo tocaba en clubes nocturnos de jazz. Una doble vida musical que combinaba rigor clásico y swing callejero.

Su salto al estrellato llegó cuando se mudó a Estados Unidos y comenzó a colaborar con el trompetista Dizzy Gillespie. Desde allí, Lalo encontró su lugar en la banda sonora de Hollywood, donde fue un revolucionario silencioso: combinaba ritmos latinos con jazz, y todo lo filtraba por una orquesta sinfónica. Una alquimia única.

Su currículum como compositor de bandas sonoras es tan extenso como poderoso: Bullitt, Harry el sucio, Cool Hand Luke, Amityville Horror, La saga Rush Hour… y por supuesto, el himno inconfundible de Mission: Impossible, compuesto en 1966. Esa pieza —con su compás 5/4 y su tensión infinita— es uno de los temas más reconocibles de la historia del cine y la televisión. Tan popular que sobrevivió generaciones, reversiones y remakes sin perder ni un ápice de su fuerza.

Schifrin también dejó una huella honda como arreglador y director, colaborando con figuras como Ray Charles, Sarah Vaughan y más de una sinfónica de prestigio. Fue nominado seis veces al Oscar, ganó cuatro Grammy, y recibió una estrella en el Paseo de la Fama. En 2019, la Academia de Hollywood le otorgó un Oscar honorífico por su trayectoria.

Murió lejos de su ciudad natal, pero con una patria cultural que no lo olvida. En tiempos donde la música de películas se confunde con ruido de fondo, Lalo Schifrin fue un compositor de carácter, de ideas, de melodías memorables. No ilustraba la escena: la transformaba.

Hoy, Buenos Aires lo llora como a un hijo pródigo. Pero el duelo es global: cada vez que suena una nota de Schifrin, en algún lugar alguien vuelve a creer en la magia del cine.

¿Qué banda sonora de Schifrin te marcó más? ¿Lo descubriste por el cine o por el jazz?
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Firmado: Mario José para Palermo Online Noticias
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