El beso: ¿Un recuerdo de los tiempos en que éramos “peludos”?
Por Ernesto Magneto
Palermo Online Noticias
https://palermonline.com.ar/
30 de octubre de 2024
¿Por qué los humanos besamos? La “hipótesis del beso final del acicalador” lo vincula con la higiene en nuestros ancestros.
Aunque en pleno siglo XXI el beso se convierte en un símbolo de amor, de pasión y de conexión, un nuevo estudio plantea una teoría sorprendente: el origen de este gesto universal podría estar en la limpieza de parásitos en tiempos donde el vello corporal era cosa seria.
Según la “hipótesis del beso final del acicalador”, presentada por Adriano R. Lameira de la Universidad de Warwick, este gesto surgió como una extensión de las sesiones de acicalamiento entre los primates. La práctica sería un vestigio de aquellas épocas en que nuestros ancestros se limpiaban mutuamente, concluyendo el acto con un ligero “piquito” para remover los últimos restos del pelaje de sus compañeros. ¿Quién se hubiera imaginado que detrás de cada beso podría esconderse un pasado tan peludo?
Una herencia de nuestros “parientes” los primates
Para Lameira, lejos de ser una señal de afecto exclusivamente humana, el beso estaría emparentado con una forma de limpieza que ha llegado hasta nosotros, mientras que otros primates tienen rituales de unión un poco menos románticos, como los capuchinos que demuestran afecto metiendo los dedos en las fosas nasales de sus compañeros.
“Este comportamiento ancestral no se deriva de una necesidad amorosa sino de una función de higiene que nuestros ancestros adoptaron por siglos y que, en el caso de los humanos, sobrevivió con un simbolismo distinto”, explica el investigador. Así, el beso como lo conocemos hoy habría evolucionado de este “acicalamiento final”.
¿Amor o costumbre cultural?
La teoría no solo desafía nuestra idea de romanticismo, sino que invita a pensar en el beso como una construcción cultural y no como un instinto innato. Un estudio de 2015, publicado en American Anthropologist, ya había mostrado que solo el 46% de las culturas en el mundo reconocen el beso romántico. Para algunas comunidades indígenas, por ejemplo, besar es un hábito ajeno o poco deseable, lo que subraya la diversidad en torno a este gesto.
¿Lo cultural o lo biológico?
Aquí cabe preguntarse, ¿hasta qué punto un acto tan universal puede estar ligado a factores culturales? ¿Acaso cada beso que damos es el eco de un hábito milenario? O, como se pregunta Lameira, ¿es posible que el beso sea uno de esos ejemplos de conductas primitivas que sobreviven al tiempo y a los cambios evolutivos?
¿Teoría prometedora o puro cuento?
Si bien la “hipótesis del beso final del acicalador” genera intriga, sigue siendo una hipótesis que necesitará evidencia sólida. Comparar las conductas de acicalamiento de especies de primates con distintos tipos de pelaje podría revelar aspectos clave sobre la evolución de este gesto.
Así, lo que hoy entendemos como una muestra de afecto o romance, podría tener sus raíces en la simple higiene de nuestros ancestros. Filosóficamente hablando, ¿no es acaso curioso que el símbolo de uno de los sentimientos más profundos de la humanidad tenga raíces en algo tan pragmático? Quizás el beso sea, al fin y al cabo, el vínculo más real que tenemos con nuestro pasado peludo.
Fuentes: Palermo Online Noticias, Evolutionary Anthropology, American Anthropologist, DW
Si Usted quiere participar en este debate, envíe un mail a lectores@palermonline.com.ar.