Los malos de Pascua están vivos: Judas, Pilato, Herodes y Caifás gobiernan en pantuflas y con WiFi
Los personajes nefastos del drama de la Pasión no murieron en los evangelios. Se reencarnaron en trajes caros, cargos públicos y discursos llenos de fe, mientras ajustan jubilaciones, bendicen tarifazos y lavan las manos en agua importada.
Judas Iscariote: el traidor que cotiza en el Congreso
Cada época tiene su Judas, pero la nuestra tiene una jauría. No es uno solo: son los que votan leyes que traicionan al pueblo, los que cambian convicciones por embajadas, los que piden disculpas pero se quedan con la caja.
En esta Pascua, Judas usa saco de lino, tiene una consultora offshore y repite: “Lo hago por la gobernabilidad”. Pero no devuelve ni una monedita.
Poncio Pilato: el lavador serial de manos públicas
“Yo no fui”, repite. “Es herencia”. “No tengo la culpa”, “Eso lo maneja otro ministerio”. Y mientras tanto, la represión baja como la lluvia en abril.
Pilato está en todos los cargos ejecutivos donde se firma pero no se asume. Es la mano que no tiembla para firmar despidos, pero que tiembla para dar explicaciones. Pilato se perfuma de cinismo y se esconde en la neutralidad funcional del que permite el crimen y se va a dormir con la conciencia seca.
Herodes: el asesino elegante de la inocencia
Herodes no es solo el tirano que mandó a matar niños para sostener su trono. Hoy es el que destruye la infancia con hambre, abandono escolar y tablets en vez de afecto.
Es el que niega la pobreza infantil en los medios pero les recorta la leche.
Tiene un jet, dos cuentas en Suiza y un equipo de marketing que lo muestra “canchero”.
Caifás: el poder religioso que bendice la injusticia
Caifás no desapareció. Se multiplicó en quienes usan la religión para sostener privilegios, justificar injusticias o callar ante el dolor.
Es el que comulga con los poderosos y se olvida del que duerme en la vereda de su catedral.
Bendice armas, aprueba censuras y se saca selfies con ministros que recortan planes de salud.
Barrabás: el criminal que eligen los pueblos confundidos
La historia cuenta que cuando el pueblo tuvo que elegir, gritó “¡Barrabás!”.
Hoy se lo sigue eligiendo. Cada vez que la bronca tapa la memoria, cada vez que se vota por odio y no por justicia, cada vez que se festeja el castigo pero no se exige la reparación.
Barrabás sonríe desde los afiches. Se vende como “nuevo”. Y promete lo de siempre.
Cierre
Los personajes de la Pasión no están en Jerusalén. Están en el Boletín Oficial.
Y la cruz, esta vez, no la cargan santos… la cargan jubilados, maestros, pibes de los barrios y laburantes sin recibo.
¿Quién es tu Judas? ¿Dónde está tu Pilato? ¿A qué Barrabás votaste sin querer?
En esta Pascua, Palermo Online te invita a pensar: ¿cuántos de estos personajes viven dentro de nuestras decisiones como pueblo?