Deli Café y su historia

Ubicación: Gorriti 6046

Horarios: Martes a Viernes de 08:00 a 20:00 hs, Sabado de 09:00 a 20:00 hs y Domingo de 09:00 a 19:00 hs

El proyecto nació en el año 2009 como Punto Letra catering, a cargo de Alan Goldfarb y Val Elrich. La idea, en ese entonces, fue crear un catering que ofreciera pastelería poco común en Buenos Aires y una propuesta para eventos novedosa, informal y de gran calidad. Luego de unos años de éxito, en el 2014, decidieron abrir un pequeño local que se concentraba, principalmente, en almuerzos y pastelería para llevar. El proyecto fue muy exitoso y fue por eso que, en 2016 y de manera progresiva, decidieron abrir el local que mantienen hasta hoy en día en la calle Gorriti. El espacio es amplio, ya que lo pensaron como un lugar donde la gente pudiera ir a relajarse, pasar un buen rato y, además, se pudieran realizar eventos.

De afuera, PL parece ser un café típico del barrio de Palermo; hay unas pocas mesas y un mostrador en el cual se exhiben alfajores de dulce de leche con granola, croissants, pain au chocolat y brownies caseros. Lo que muchos no saben es que, detrás de un pasillo angosto, se esconde un salón con una ambientación industrial y acogedora donde predomina el ladrillo blanco, la madera, el hierro y mucha luz natural. Para aquellos que disfrutan del aire libre hay un patio de 300 metros cuadrados con sillones blancos, luces colgantes, enredaderas y un deck de madera con unas pocas mesas.

En cuanto a la cocina, Alan cuenta que no hay una inclinación a un tipo de comida en particular. La carta tiene influencias de gastronomías de todo el mundo: judía, porteña, algunos elementos típicos de Nueva York, toques de Centro América y el norte de Sudamérica. El objetivo de la mezcla es que haya mucha variedad y que todos los comensales puedan encontrar algo que satisfaga su paladar con una calidad excelente. Algunos de los elementos que se destacan en el menú son los churros salados de cilantro con mousse de palta -tan crocantes que enamoran-, la ensalada de pollo con mandarina y un aderezo de limón, jengibre y miel, y los moñitos de remolacha caseros con pesto, pistachos, queso de cabra y oliva. Un plato que no vas a querer que se termine. Otra característica destacable es que, además de papas y batatas, los sandwiches pueden acompañarse con buñuelos de verdura que conquistan con un exterior crocante y un interior esponjoso como una nube.

La pastelería en PL es un punto aparte ya que es el aspecto clave donde salen a relucir todos los estudios y la creatividad de Val Elrich, que cocina pequeñas obras de arte. Se destacan los briques -mini tortas en forma de ladrillo- que reversionan, con combinaciones atípicas, las tortas clásicas que se encuentran cualquier cafetería. La key lime pie en PL lleva panna cotta de albahaca y la chocotorta se prepara con galletitas caseras. Además, reinterpretan el famoso queso y dulce, un clásico de la gastronomía porteña, en una cake con mousse de queso relleno de dulce de membrillo casero sobre base de nuez.

Otro punto fuerte de esta joya palermitana es el brunch, una comida que combina el desayuno y el almuerzo y que está cada vez más instalada en la ciudad. Consta de tres pasos y en cada uno de ellos el comensal puede elegir entre varias opciones. Yo opté por esta opción y pedí una canasta de chipás calentitos -porque siempre es un un buen momento para chipá, hash browns -ralladura de papa frita- con salsa casera de remolacha y salmón ahumado, buñuelos de espinaca y, para un final glorioso, la key lime pie con panna cotta de albahaca.
Para Alan y Val, es fundamental que el comensal se vaya con la sensación de haber probado algo novedoso, en un ambiente amplio y luminoso que invita a quedarse y a probar toda la carta.

Mr. Abasto Autor