El Abasto entre los barrios de Balvanera y Almagro.

El Abasto es una zona de la ciudad de Buenos Aires que se encuentra repartida entre los barrios de Balvanera y Almagro. Toma su nombre del antiguo Mercado de Abasto de Buenos Aires (cuya fachada principal es obra del arquitecto Viktor Sulčič) y es el centro de este barrio no oficial. Está ubicado en Avenida Corrientes al 3200 y es en esta zona de la ciudad dónde se crio el cantante Carlos Gardel, conocido por ese motivo como El Morocho del Abasto. El mercado fue cerrado en el año 1984, siendo reabierto en 1998, ahora convertido en el centro comercial Abasto de Buenos Aires.

El barrio es reconocido como uno de los barrios más tangueros de la ciudad y allí existe el Pasaje Carlos Gardel, continuación de la calle Humahuaca y en cuya esquina frente al mercado hay una estatua a Gardel junto a la cual se encuentra un monumento al bandoneón. Se han incorporado también en el pasaje esculturas que conmemoran a otras figuras sobresalientes del género como Tita Merello, Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche, Alberto Castillo y Astor Piazzolla.

Con su diseño sobre Lavalle inicialmente inspirado en Les Halles de París aunque luego la parte más conspicua y original sobre Corrientes se caracteriza por un singular art deco con visos de brutalismo, el mercado dejó de funcionar con sus puestos de frutas y verduras a mediados de los años ochenta. Las instalaciones fueron vendidas en subasta pública por la antigua casa de remates Onganía y Bonifazi S.R.L. en el año 1984 y durante más de diez años conoció el abandono pero no el olvido. A finales de la década de 1990, la aparición de capitales extranjeros reflotó su recuperación y provocó la reapertura del viejo mercado, que fue convertido en un moderno centro de compras de 120 mil metros cuadrados e inaugurado en noviembre de 1998. A partir de entonces, la zona recuperó brillo y el Abasto se transformó en centro cultural, turístico y recreativo.

Marzo de 2000 es la fecha en la que se inauguró la estatua de Carlos Gardel en la esquina del pasaje que lleva su nombre. Montada sobre un pedestal de granito rojo de un metro sesenta, la figura que homenajea al Morocho del Abasto alcanza los 2,40 metros y fue realizada por el escultor Mariano Pagés. Ubicado en Jean Jaures 735 se encuentra el Museo Casa Carlos Gardel, lugar donde el también llamado Zorzal Criollo vivió en su juventud junto a su madre Berta Gardés.

Hoy, el barrio del Abasto alberga a artistas, artesanos, músicos, galerías de arte, atelieres, centros culturales, museos y teatros independientes como El Cubo, Teatro Ciego, El Portón de Sánchez, Espacio Callejón y Ciudad Cultural Konex, entre otros. Se encuentran por la zona sucursales de bares y pizzerías de las más importantes de la ciudad y restaurantes reconocidos como las pizzerías Belén y La Reina, la Cantina Don Carlos, Gratto, La Casa del Queso o Los Trujillanitos. Luca Prodan de la banda Sumo, escribió la canción «Mañana en el Abasto» en su último disco After Chabón, haciendo referencias a este tradicional barrio tanguero donde vivió en la década del ’80. Además, varias cadenas hoteleras internacionales se ven interesadas en instalarse allí y actualmente es el centro de un boom inmobiliario.

Los bares y restaurantes abundan por la zona. El más destacado tal vez sea El Banderín en Guardia Vieja 3601 esquina Billinghurst, abierto en 1929 como El Asturiano por sus mesas han pasado entre otros Angel Firpo, Adolfo Pedernera, Pascualito Pérez, y Tato Bores. En la zona también se ubican El Imaginario Cultural, Musetta Caffé, Guarda La Vieja y entre muchos más, El Destino, bar en el que solía parar Luca Prodan cuando vivió a pocos metros de la esquina de Humahuaca y Gallo.

Límites
Avenidas y calles: Independencia, Entre Ríos, Callao, Córdoba, Díaz Vélez, Gallo, Sánchez de Bustamante y Loria.

Algo de historia
Primero fué con v corta, valvanera es un valle de la región de La Rioja, en la provincia española de Logroño. Existió allí un bandido, de nombre Nuño Oñez, que se convirtió de manera ejemplar. Por medio de un ángel se le anunció la existencia oculta de la imagen de la Virgen en el Valle de Valvanera. A fines del siglo XVIII llega al Río de la Plata la devoción de Nuestra Señora de Balvanera. En 1799 se erige una capilla dedicada a esta Virgen. En 1831 se convierte en Parroquia.
El traslado del nombre de España a la Argentina significó un cambio en su escritura. Originalmente con “v”, que en América cambió por “b”.

Plaza Once y adyacencias
Con pretensiones de elogio, a Buenos Aires se la ha llamado repetidamente ‘la más europea de las ciudades latinoamericanas’, lo que es lo mismo que decir ‘la menos latinoamericana de las ciudades latinoamericanas’. Los valores supuestos de los que parte ese elogio no son muy difíciles de rastrear. Son los que toman como modelo lo foráneo, especialmente lo europeo, para imitar y reproducir, desdeñando automáticamente lo propio, lo latinoamericano, sin siquiera dignarse a mirar un mapa. Enancados en esa idea, realmente es muy difícil encontrarle un lado auténticamente autóctono a Buenos Aires, dentro del recorrido habitual del turismo ciudadano que practicamos los porteños: Corrientes, Florida, Santa Fe, Avenida de Mayo, Palermo, el centro, los barrios, incluyendo también la zona de Paseo Colón y el puerto; todos estos lugares encuentran con mucha más facilidad su similar en Europa que en Latinoamérica, y no es casualidad. Pero hay un lugar, en que todo ese concepto encuentra una elocuente zancadilla que lo derriba con estrépito: Plaza Once. Sólo hay que saber mirar. No tiene Buenos Aires un lugar en que se parezca más a Latinoamérica, que en esas pocas cuadras que rodean a Plaza Once, especialmente las cuadras de la recova sobre Pueyrredón. Un sábado a la mañana, por ejemplo, a Buenos Aires le brota en Plaza Once, a borbotones, su escondida alma americana. Allí sí es encontrarse con el mismo ritmo, el mismo ruido, la misma gente, el mismo color de las vidrieras y de las cosas que se pueden encontrar en Bogotá, en La Paz o en Lima.

La Plaza Once, cuya denominación real es Miserere, da por lo general nombre a una parte del barrio. Ni Congreso ni Once han figurado en la nomenclatura oficial como denominación de barrios.
El origen del nombre de Miserere sigue siendo discutido. En general se piensa que era el sobrenombre que se le daba a Antonio González Videla, dueño de las tierras que hoy corresponden a Plaza Once. Es probable que por haber habido allí mataderos conocidos como “corrales de Miserere” se haya relacionado la matanza de los animales con la expresión del salmo “miserere” que significa “ten compasión”. “Once” proviene del 11 de Setiembre de 1852, fecha de la batalla de Pavón, librada contra el general Justo J. de Urquiza.
Fue en sus orígenes plaza de carretas y de frutos. En un lugar cercano estaba el Matadero.
En la parte central está el mausoleo de Bernardino Rivadavia. El subterráneo de la Línea “A” llega hasta allí y permite realizar combinación con la estación terminal para servicios locales del Ferrocarril Nacional Domingo F. Sarmiento. Para los servicios generales, el ferrocarril tiene su terminal a un costado, sobre la calle Bartolomé Mitre. Existen desde 1998 túneles subterráneos que permiten trasladarse bajo tierra entre el subte y el ferrocarril. El edificio original fue construido por el arquitecto holandés John Doger. Una placa del Instituto de Investigaciones Históricas del Fondo de la Legua nos cuenta que la plaza es el “Hito de la argentinidad N° 11”. Allí se lee: “En 1806-1807 en la reconquista y en la defensa de Buenos Aires con coraje, aun en la adversidad a quien peleó por un destino, el nuestro en aquel entonces, se unieron y triunfaron argentinos, sigamos su ejemplo” 1806-1809.
Estos hitos son trece en total y señalan el recorrido histórico de las fuerzas de la reconquista de Buenos Aires en ocasión de las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Están ubicados en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires y la provincia.
El mausoleo de Rivadavia situado en el centro de la Plaza se inauguró el 2 de setiembre de 1932. Esta mole de granito pesa 1.700 toneladas. Es obra del escultor argentino Rogelio Yrurtia. Mide 15 por 24,50 metros y tiene su altura en el punto máximo, que es el centro de la cripta, a 9,50 metros.
El monumento está compuesto de bloques de granito y dos figuras de bronce a los lados. Una representa a Moisés, mirando al sur, como símbolo de pensamiento, la legislación y la conducción del pueblo; la otra, mirando al norte, representa la acción, corporizada en la figura de un hombre joven.
A cuatro metros de altura, un sarcófago de cianita negra contiene los restos de Rivadavia (1780-1845).
– El pasaje Sarmiento parece hoy un rincón de Andalucía (España). En los años ’40 los constructores de origen judío Jaime, Moisés y Salomón Cotton convocaron al constructor italiano Juan Lemmi Lenzi y transformaron el pasaje con entrada por Avda. Rivadavia 2659 y Bartolomé Mitre 2660. Todas las mayólicas son españolas. El cambio de cañerías de gas destruyó parte del encanto de esta “calle interna” que cruza la manzana de lado a lado.
– Todo el Once nuclea al comercio textil mayorista. Se lo llama “Suez” por la convivencia armónica entre judíos y árabes en el mismo barrio. Una zona atractiva y distinta de Buenos Aires para ver, por ejemplo, la variedad y cantidad de telas o apreciar la pujanza comercial aun en tiempos de crisis. Se suma a esto la posibilidad de comprar, ya que también se vende a minoristas, a muy buenos precios. El tránsito es desordenado y hay carga y descarga de la mercadería, casi a cualquier hora. Se escuchan aún hoy distintos idiomas y dialectos
Sobre la Avda., Corrientes hay espléndidos negocios que no tienen nada que envidiar a los de la otrora elegante Avda. Santa Fe.

El Abasto
– Fue el primer edificio de la Argentina con cemento armado a la vista, en la fachada y en el interior. La obra fue construida entre 1930 y 1934. Incendiado en 1952, tuvo que ser reconstruido en parte. Al habilitarse en 1984 el Mercado Central de la Ciudad, en el partido de La Matanza, quedó clausurado el Abasto y también su leyenda.
– Ocupa un terreno de 21.259 metros2. El autor-arquitecto de este edificio fue el esloveno Víctor Sulcic, nacido en Trieste en 1895, llegado a Buenos Aires en 1924.
Sulcic logró en dos días la idea general del Mercado: cinco naves paralelas abovedadas, entre las que se destacara la central, más alta y más ancha. El edificio tiene algo de basílica romana.
El edificio y el barrio convivieron durante 50 años. En 1998 culminó el proceso de reciclaje y restauración del mismo y se convirtió en un ultramoderno shopping, unido bajo tierra a la estación del subte que se llama Carlos Gardel. (Avda. Corrientes, Lavalle, Agüero y Anchorena)
Todo el barrio se ha comenzado a transformar a partir de este emprendimiento que mantiene la tradición de Gardel, el morocho del Abasto, en un barrio que cuenta también con una calle dedicada al cantor, que vivió en una casa cercana. (Jean Jaures 735)
En marzo de 2000 la calle Gardel se convirtió en peatonal y se inauguró el monumento al cantor obra del artista Mariano Pagés. Tiene una base de un metro sesenta y sobre ésta se instaló la estatua de dos metros con cuarenta.

Avda. Corrientes, paralelas y transversales
– En el ángulo noroeste de Avda. Corrientes y Pueyrredón se encuentra un edificio conocido por algunos como la “casa de los setenta balcones”, en alusión al famoso poema de Baldomero Fernández Moreno. Este edificio, ejemplo de arquitectura neoclásica francesa, fue obra de Gastón Mallet.
– A pocas cuadras se halla el vanguardista Centro Cultural Ricardo Rojas, que depende de la U.B.A. (Avda. Corrientes 2038)
– Las calles Ayacucho y Junín en su cruce con Lavalle fueron zona de prostíbulos legendarios, hoy ese lugar es el epicentro de las distribuidoras de cine. Todo un mundo desde donde se programan los cines de la ciudad y se encaran lanzamientos de películas. En los últimos años se agregó la pujante industria del video.
– En Lavalle 2441 se alzan las tres cúpulas de la Congregación Sefaradí “Gjesodhadath”.

Mr. Abasto Autor