Día Mundial de la CONCIENTIZACIÓN sobre el Autismo. Sepamos de que se trata.

El trastorno del espectro del autismo (TEA) es de origen neurobiológico y afecta al funcionamiento cerebral, y a la configuración del sistema nervioso, esto genera dificultades en dos áreas principalmente: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.
Aún hoy, no se ha determinado la causa que justifique la aparición del TEA, pero sí la fuerte implicación genética en su origen.

– El TEA posee características nucleares propias y definitorias que se manifiestan de forma heterogénea a lo largo de todo el ciclo vital.

– No hay dos personas con TEA iguales; todo dependerá de su desarrollo personal personal y de los apoyos con los que cuente, al igual que si presenta o no discapacidad intelectual asociada y de su nivel de desarrollo del lenguaje.

– El TEA no lleva asociado ningún rasgo físico diferenciador (solo se manifiesta a nivel de las competencias cognitivas de la persona y del comportamiento).

– Acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo y de las experiencias adquiridas.

– Es necesario un enfoque integral con el objetivo de facilitar los apoyos individualizados, especializados y fundados en la evidencia para mejorar la calidad de vida de cada persona (manteniendo, además, una perspectiva de género).

– Tiene impacto en las familias, que a su vez cumplen un rol de apoyo fundamental para la persona con TEA.

Cuáles son las características del TEA
Las manifestaciones clínicas del TEA varían notablemente entre las personas que lo presentan, al igual que su funcionamiento intelectual y sus habilidades lingüísticas. Sin embargo, todas ellas comparten características fundamentalmente en dos áreas del desarrollo y del funcionamiento personal:

– Comunicación e interacción social
Habilidades de comunicación verbal y no verbal

COMUNICACIÓN VERBAL
Algunas personas con TEA tienen habilidades lingüísticas adecuadas, pero presentan dificultades a la hora de utilizarlas en una comunicación recíproca o en el contexto social en el que son necesarias. Otras no emplean lenguaje verbal y requieren el apoyo de Sistemas Alternativos y/o Aumentativos de Comunicación (SAAC) (sustituyen y apoyan al lenguaje oral, respectivamente).

COMUNICACIÓN NO VERBAL
Las personas con TEA pueden experimentar dificultades para emplear o extraer el significado de gestos o expresiones faciales de otras personas, así como de otros elementos relevantes para la interacción (contacto ocular, postura corporal, etc.), lo que puede suponerle alguna situación de malentendido.

Habilidades para la interacción social

Algunas personas con TEA pueden presentar dificultades para relacionarse con los demás, comprender el entorno y desenvolverse en determinadas situaciones sociales. Se manifiesta, por ejemplo, en:

  • Acercamientos sociales inusuales o inadecuados para iniciar o reaccionar ante interacciones con otras personas.
  • Problemas para adaptar el comportamiento a distintos contextos o situaciones sociales.
  • Dificultad para comprender las reglas sociales “no escritas”.
  • Dificultad para entender o expresar las emociones de forma ajustada al contexto o a la situación.

– Flexibilidad de pensamiento y de comportamiento.

FORMA DE PENSAR Y COMPORTARSE
Las personas con TEA pueden tener dificultad para responder de manera flexible a las demandas de los diferentes contextos y ajustar su forma de pensar y de comportarse. Por ello, adaptarse a los cambios o a situaciones imprevistas les supone un gran esfuerzo y les genera malestar, angustia o ansiedad. Puede manifestarse, por ejemplo, en insistencia en que las cosas sucedan siempre de la misma manera; en la disposición de un repertorio limitado de intereses específicos o en patrones de comportamiento rígido y repetitivo (como repetir las palabras o frases una y otra vez, exactamente de la misma forma -ecolalia-).
ESTÍMULO SENSORIALES
Algunas personas con TEA presentan alteraciones en el proceso de los estímulos sensoriales, y pueden expresarlo con un intenso malestar ante determinados sonidos, olores, luces, sabores o texturas; presentar un inusual interés en aspectos sensoriales del entorno (como insistencia por oler o tocar determinadas cosas); fascinación por luces, objetos brillantes o que giran o ser aparentemente indiferentes al dolor o a la temperatura.

Mr. Abasto Autor