Cartas que describen al Padre de la Patria, Don José Francisco de San Martín.

En un puñado de párrafos escritos de puño y letra, vemos reflejado el deseo de un hombre apasionado por la libertad para todos los pueblos de América y sus culturas, el derecho a la educación y la justicia, al padre y al “paisano amigo” para sus amigos.

Hallábame al servicio de la España el año de 1811, cuando tuve las primeras noticias del movimiento en ambas Américas y que su objeto era la emancipación del gobierno tiránico de la península. Desde ese momento decidí emplear mis servicios en cualquiera de los puntos insurreccionados, decidí venirme a mi país nativo: mi Patria me ha recompensado colmándome de honores que no merezco. (Carta a Rondeau 21-6-1819)

Recompensar a las familias de los muertos en la acción de San Lorenzo, particularmente a la viuda del Capitán Bermúdez, que ha quedado desamparada con una criatura de pecho, como también a la familia del granadero Juan Bautista Cabral, natural de Corrientes que, atravesado con dos heridas, no se le oyeron otros ayes que los de “Viva la Patria ¡muero contento por haber batido a los enemigos!” (Parte del Combate de San Lorenzo 5-2-1813)

Cada gota de sangre americana que se vierte me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo para dedicarnos sólo a la destrucción de los enemigos que quieren atacar nuestra libertad. No tengo mas pretensiones que la felicidad de la patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas, salvo que sean a favor de los españoles y de su dependencia. (Carta a Artigas 13-3-1816)

Yo digo a Laprida lo admirable que me parece el plan de un Inca a la cabeza, las ventajas son geométricas, pero por la Patria les suplico no nos metan un Regente, porque todo se paraliza y nos lleva al diablo. (Carta a Godoy Cruz 22-7-1816)

La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas, ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto mas virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas. (Código de Honor Ejército de los Andes 4-9-1816)

La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un poco de tabaco no nos ha de faltar. Cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con la bayetita que nuestras mujeres trabajen y sino, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: seamos libres y lo demás no importa nada. (Orden General. Mendoza 27-7-1819)

La educación forma el espíritu humano. La naturaleza misma, el genio, ceden a la acción fuerte de este admirable resorte de la sociedad. Recuerde Ud. que esos tiernos renuevos dirigidos por mano maestra formarán algún día una nación culta, libre y gloriosa….haciéndoles entender que ya no pertenecen al suelo de una colonia miserable, sino a un pueblo liberal y virtuoso. (Anales, Universidad Nacional de Cuyo)

Ya hemos llegado a nuestro destino, pero acordaos que no venís a hacer conquistas sino a liberar a los pueblos que han gemido trescientos años. Los peruanos son nuestros hermanos y amigos, abrazadlos y respetad sus derechos como lo hicisteis en Chile después de la batalla de Chacabuco. (Cuartel General en Pisco 8-9-1820)

La imparcial administración de justicia es el principal pacto que los hombres forman al entrar en sociedad. Es la vida del cuerpo político y queda exánime luego que, en vez de aplicar los jueces la ley, la invocan para prostituir impunemente su carácter. (Biblioteca de Mayo. Tomo XVII)

Créame amigo mío, ya estoy cansado de que me llamen tirano, que en todas partes quiero ser rey emperador y hasta demonio. Por otra parte mi salud está muy deteriorada, el temperamento de este país me lleva a la tumba. En fin, mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles,, mi edad media al de mi patria, creo que tengo derecho de disponer de mi vejez. (Carta a O´Higgins 25-8-1822)

Dos son las causas que me privan del consuelo de estar en mi patria: la primera, no mandar; la segunda, la convicción de no poder habitar mi país en tiempos de convulsión, sin mezclarme en divisiones. Mi carácter no es propio para el desempeño de ningún mando político. Firme e inalterable en mi resolución de no mandar jamás, mi presencia en el país es embarazosa. (Carta a Fructuoso Rivera 1829)

Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer. (Carta a Rosas. 10-7-1939)

Ocupo mis mañanas en la cultura de un pequeño jardín y en mi pequeño taller de carpintería; por la tarde salgo a paseo y en la noche la lectura de algunos libros. Usted dirá si soy feliz. Si mi amigo, verdaderamente lo soy. A pesar de esto ¿creerá usted si le aseguro que mi alma encuentra un vacío? ¿sabe usted cuál es? El no estar en Mendoza. Prefiero la vida que hacía en mi chacra a todas las ventajas que presenta la culta Europa. (Carta a Guido desde Grand Bourg)

Escogidos de cartas manuscritas por José de San Martín y registradas en los archivos históricos, extraídos del libro “La Voz del Gran Jefe”
(Autor: Felipe Pigna).

Post Author: Mr. Abasto