Un paseo por la historia del Abasto.

La historia urbana del área que hoy conocemos como el Abasto, se construyó a partir de la fundación del Mercado de Abasto Proveedor en 1889, que llegó a ser en su momento, el más grande de Sudamérica.   

El proceso de urbanización del Abasto es emblemático, y quizás un ejemplo extremo, del dinamismo y la rapidez que tuvo el primer ciclo de metropolización de Buenos Aires entre finales del siglo XIX y principios del XX. En este caso el motor que aceleró la primera producción de ciudad en este territorio fue la fundación y el desarrollo de la institución que funcionó como mercado central de frutas y verduras de la ciudad por casi cien años y le dio el nombre a esta área de la ciudad. 

Se construyó debido al aumento demográfico y la demolición del Mercado Modelo, ubicado frente a la Plaza Lorea. Los antiguos puesteros que allí estaban instalados decidieron asociarse, y en 1889 fundaron la Sociedad Anónima Mercado de Abasto Proveedor (SAMAP). Esta sociedad compró el terreno y la concesión para construir, y en 1890 comenzaron las obras. La primera parte inaugurada el 1 de abril de 1893 contaba con una superficie de 1300 m 2, se encontraba cerca del ferrocarril y a mitad de camino entre La Boca y Olivos, dos zonas que eran productoras de frutas y hortalizas. 

El crecimiento y la demanda existente en la ciudad requería la construcción de nuevos mercados y la ampliación de los ya existentes, por lo que se decidió la construcción de uno nuevo en la manzana donde funcionaba el viejo. Este fue diseñado por el arquitecto esloveno Viktor Sulčič. Su diseño era muy original, art deco con visos de brutalismo. Más sobre la arquitectura del edificio en la siguiente nota.  Fue reinaugurado el 24 de marzo de 1934, contando con una superficie de 44 000 m², estacionamientos, y un enlace subterráneo con la línea B con el fin de que llegasen a su subsuelo los vagones con carga del Ferrocarril Central de Buenos Aires. 

Desde el establecimiento del “Mercado Central de Abasto” en 1889, hasta la inauguración del  edificio del “Mercado Nuevo”, en 1934, pasaron sólo 45 años. Esta vertiginosidad de transformaciones territoriales, construcción de infraestructura e incorporación de nueva tecnología, ampliación y producción de edificios e instituciones, y formación de nuevas formas culturales en general, da cuenta del excepcional momento que transcurría Buenos Aires en este período fundante, en donde los cambios demográficos desencadenados a partir de la inmigración jugaban un rol central. 

A mediados de siglo XX el Abasto ya era no sólo una zona urbana completamente consolidada y céntrica, sino que contaba además con un carácter y una cultura urbana propia. La película “Mercado de Abasto” de 1955 dirigida por Lucas Demare, sirve como ilustración. Una secuencia memorable de la película, donde una persecución transcurre en los túneles que conectaban los depósitos del Mercado Nuevo con la línea B de subterráneos, da cuenta de cierta fascinación y orgullo por el progreso alcanzado 

Sin embargo, en los años siguientes ya empezaba a considerase que eventualmente el gran mercado mayorista de la ciudad sería relocalizado. Esta discusión en realidad comenzó en las principales ciudades europeas y norteamericanas, en donde la funcionalidad de los grandes mercados, ubicados generalmente en cascos urbanos históricos comenzó a ser cuestionada. El principal problema aducido era la congestión de tráfico que provocaban. Los casos de los mercados Les Halles en París, demolido a principios de los setenta, y Covent Garden en Londres, reciclado y re inaugurado a fines de la misma década, son dos de los ejemplos más notables. En este contexto, la idea de reemplazar los mercados mayoristas de Buenos Aires por uno único central en el conurbano tomó cuerpo durante los años sesenta y concluyó en 1971, con la Ley 19.227 “de Mercados de Interés Nacional” donde se establecía “la creación de un Mercado Central único con el monopolio de comercialización mayorista de artículos alimenticios de primera necesidad para la Capital Federal y 25 partidos del Gran Buenos Aires”. 

A partir de ese momento comenzó un espiral descendente que llegó a su punto más bajo en los años posteriores a la clausura definitiva en 1984. Muchos habitantes del barrio perdieron sus trabajos, actividades comerciales que dependían del movimiento de personas y mercadería, debieron cerrar y el valor del suelo disminuyó considerablemente. Durante las décadas del ochenta y noventa el área del Abasto era considerada una de las zonas más marginales de la ciudad. 

Para preservar las principales características arquitectónicas interiores y exteriores del edificio, el Concejo Deliberante declara patrimonio cultural de la ciudad al edificio del ex Mercado de Abasto en 1985. Existieron varios proyectos de edificación, pero no fue hasta 1995, cuando la empresa Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima (IRSA) compró las acciones de la Soc. Anónima Mercado de Abasto Proveedor (SAMAP), y comenzó la remodelación del edificio para convertirlo en lo que hoy es el Abasto Shopping. 

En la remodelación, a pesar de que se mantuvo toda la cáscara original de ambos edificios antiguos, los interiores originales del Mercado se demolieron, lo cual generó una polémica, ya que fue uno de los primeros edificios porteños con escaleras mecánicas. 

Hoy en día el edificio reciclado cuenta con un más de 230 locales repartidos en cuatro plantas, un  patio de comidas, un multicine de 12 salas (el Hoyts Abasto), una sala de arcades incluyendo una vuelta al mundo y otros juegos mecánicos, dos subsuelos de estacionamiento, el Museo de los Niños, y una plaza seca cubierta con un techo de vidrio. 

Redacción Abasto: Lola S. (@lolask_)