Edenor y Edesur multarán a miles de usuarios. Multar y ganar plata fácil

Edenor y Edesur multarán a miles de usuarios por un nuevo reglamento técnico
Las distribuidoras energéticas Edenor y Edesur impondrán multas a 700.000 hogares del AMBA que no ajusten sus instalaciones eléctricas al nuevo factor de potencia.

ENCONTRARON LA MANERA DE FACTURAR RÁPIDO Y FACIL

A partir del 1º de octubre de 2024, las distribuidoras Edenor y Edesur comenzarán a aplicar sanciones a los hogares que no cumplan con el nuevo factor de potencia establecido. Esta medida tiene como objetivo mejorar la eficiencia energética en el AMBA. Los usuarios deberán adaptar sus instalaciones para evitar multas, que irán aumentando progresivamente.

Bajo la luz tenue que proyecta el fin de septiembre, una noticia ha llegado con el estruendo sordo de un aviso anticipado: Edenor y Edesur, las dos grandes compañías que gobiernan el suministro eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), han anunciado que más de 700.000 hogares enfrentarán sanciones si no adecuan su factor de potencia a las exigencias del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). Desde el 1º de octubre de 2024, los vecinos de las calles porteñas deberán ajustar sus instalaciones eléctricas o verse inmersos en una marea de multas que irán escalando con el paso del tiempo.

El factor de potencia, un concepto que tal vez suene técnico pero que afecta al bolsillo de todos, mide cuán eficientemente se utiliza la energía eléctrica en una instalación. Mientras más cerca de 1 se encuentre este valor, mayor es la eficiencia. Hasta ahora, el mínimo aceptado era 0,85, pero con la nueva resolución del ENRE, este umbral sube a 0,95, un estándar internacional que ahora se exige también en Buenos Aires. ¿Qué significa esto? Que cualquier hogar con un factor de potencia por debajo de ese valor se encontrará, en poco tiempo, ante la inevitabilidad de una sanción.

Las sanciones comenzarán en forma escalonada: a partir de octubre de 2024, los infractores recibirán un recargo del 30% en sus facturas de luz. Si la situación no se corrige para el 1º de mayo de 2025, la multa subirá al 60%. Y finalmente, para diciembre de 2025, aquellos que no hayan ajustado sus instalaciones enfrentarán la totalidad del recargo: 100% sobre el costo de su consumo eléctrico. La voz del barrio ya murmura con ansiedad: los cambios deben hacerse antes de la fecha límite, o el bolsillo pagará caro el retraso.

En una recorrida por los grises tablones de los edificios de Edesur y Edenor, se ha explicado que los usuarios pueden verificar su factor de potencia en la factura de electricidad. Este valor, señalado en el ítem de consumo, aparece junto al Coseno de Fi, un término que los vecinos deberán aprender a reconocer si no quieren ver incrementadas sus facturas. Aquellos cuyo Coseno de Fi esté por debajo de 0,95 deberán contactar a un electricista matriculado para realizar los ajustes necesarios.

Las sanciones no alcanzarán a todos de igual forma. Los edificios bajo régimen de propiedad horizontal y los conjuntos inmobiliarios no estarán obligados a cumplir con el reglamento hasta que se instalen medidores que sean capaces de registrar la energía activa y reactiva de forma precisa. Esto les da un respiro, pero también un plazo que, al igual que el de las viviendas individuales, terminará por vencerse.

La mirada hacia el futuro proyecta una pregunta que retumba en las mentes de los usuarios: ¿a dónde irá a parar todo ese dinero recaudado por las multas? La respuesta ha sido ofrecida en términos poco claros, pero firmes: los fondos serán destinados al Programa de Medición Inteligente (PMI), un proyecto que apunta a modernizar el sistema de medición eléctrico. Los viejos medidores analógicos serán sustituidos por nuevos medidores digitales, capaces de realizar lecturas más precisas y transparentes, con la esperanza de que los usuarios puedan hacer un uso más eficiente de la energía y así reducir sus consumos y facturas.

Pero la pregunta ética que emerge, como un río subterráneo, toca a las raíces del contrato social entre el ciudadano y las grandes empresas que regulan su acceso a los servicios esenciales. ¿Qué pasa cuando las reglas del juego cambian y las sanciones caen con el peso de la ley sobre aquellos que no estaban preparados para adaptarse? En la filosofía del utilitarismo, la justificación podría hallarse en el bien mayor que representa la eficiencia energética. Sin embargo, desde una perspectiva kantiana, la obligación moral de las compañías sería educar al consumidor antes de castigarlo.

Edenor y Edesur, como principales distribuidoras de energía eléctrica en el AMBA, son actores fundamentales en la infraestructura energética argentina. Ambas empresas se encargan de la provisión de energía a millones de hogares y han jugado un papel central en la modernización del sistema eléctrico del país. Su implementación de medidas regulatorias, como el ajuste del factor de potencia, ha generado controversias, pero también ha sido vista como una necesidad para el sostenimiento y la mejora de la red eléctrica en tiempos de creciente demanda.

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