El desastre de la policía de la ciudad: Dos policías detenidos por cambiar un preso por dinero

En un caso digno de una novela de Sabato, dos efectivos de la Policía de la Ciudad fueron detenidos en el barrio porteño de Flores por protagonizar un hecho insólito y bochornoso. Los uniformados, lejos de cumplir su deber, reemplazaron a un detenido a cambio de la módica suma de 20 mil dólares, un arreglo que no salió tan prolijo como esperaban y terminó explotándoles en las manos.

Todo comenzó en un operativo de rutina en Flores, donde personal de la Unidad de Despliegue Intervenciones Rápidas (DIR) atrapó a un dealer con las manos en la masa. Hasta acá, nada fuera de lo común. Pero lo que sucedió después dejó a todos boquiabiertos. El detenido, que iba directo a la comisaría vecinal 7A, nunca llegó. O al menos, no él.

Los agentes a cargo del traslado, el oficial primero J.A.T. y el inspector R.H.P., aparentemente sucumbieron ante la tentación de un buen fajo de billetes verdes. Familiares del dealer interceptaron el patrullero y ofrecieron la tentadora suma de 20 mil dólares para evitar que su pariente se enfrente a la justicia por infracción a la Ley de Drogas. Así, en una maniobra digna de un mal guión de serie policial, decidieron hacer un “cambio” de prisionero, reemplazando al verdadero por su hermano, aprovechando que los dos compartían un cierto parecido físico. Pero como suele ocurrir con los atajos, la mentira duró poco.

Cuando los oficiales del DIR llegaron a la comisaría para realizar las diligencias correspondientes, notaron enseguida que algo no cuadraba. El preso que estaba tras las rejas no era el mismo que habían detenido. Así, se armó un quilombo de proporciones épicas, que terminó con los dos efectivos detenidos y el comisario y subcomisarios de la seccional 7A en la cuerda floja.

El escándalo, que rápidamente llegó a las oficinas del Ministerio de Seguridad porteño, provocó que los uniformados involucrados sean puestos en “servicio pasivo”, quedando a un paso de ser exonerados de la fuerza. Y no es para menos. La ética de la función pública, que implica actuar conforme al bien común y evitar el lucro personal, fue mancillada de la manera más burda posible.

Desde Palermo Online Noticias, nos preguntamos: ¿hasta dónde llega la corrupción en nuestras fuerzas de seguridad? ¿Es este un caso aislado o la punta del iceberg de un sistema que necesita una urgente revisión?

La situación económica del país, marcada por altos niveles de inflación y corrupción en varios sectores, parece estar afectando hasta a los guardianes del orden, quienes deberían ser el pilar de la justicia. La ética universal nos enseña que la justicia no puede ser negociada, mucho menos por dinero, y este caso nos lleva a cuestionar qué pasa con la economía de los que tienen la responsabilidad de protegernos, pero que, como muchos argentinos, sucumben ante la tentación del dólar fácil.

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— Ernesto Magneto, Palermo Online Noticias
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