Un dilema de robótica de la economía sin ingresos. Inquietante escenario

Carlos Rodríguez nos pinta un futuro algo oscuro, che, donde todos los robots le pertenecen a un solo tipo, dueño absoluto de la tecnología.

Carlos Rodríguez plantea un inquietante escenario de futuro, donde el control absoluto de la tecnología robótica recae en manos de un solo individuo. En este hipotético, todos los robots pertenecen a una única persona, mientras la población queda desempleada y sin ingresos. En esta reflexión, Carlos analiza el dilema de a quién le vendería sus productos un super millonario si no hubiera demanda, y explora las posibles formas de alcanzar un equilibrio más eficiente en el mercado.

Supongan un futuro en el que TODOS los Robots pertenecen a un solo individuo (dueño absoluto de la tecnología) y que producen todo lo que se pueda imaginar. Toda la población estaría desocupada y sin ingresos. La pregunta es ¿A quién le vendería sus productos el super millonario? No habría demanda porque la gente no tiene ingresos. Los bienes valdrían cero (no tiene demanda) y los robots también, ya que solo producen algo que no vale nada. La población estaría hambrienta, desocupada, sin poder de compra. Y el millonario no invertiría más en robots que no producen nada de valor. Sólo tendría UN robot para sus necesidades personales. El de arriba es un equilibrio claramente ineficiente. El libre mercado debería llegar a un equilibrio mas eficiente que uno sin gente y sin robots. ¿Alguien podrá encontrar/sugerir un equilibrio de mercado superior al descripto? Creo que hay que considerar dos escenarios: 1-Los Robots requieren inversión real para reproducirlos. 2- Los Robots se reproducen sin costo alguno…solo tecnología. En el caso 2, los Robots son Renta pura. Pueden ser expropiados y repartidos en la colmena. En el caso 1, a medida que aumenta la inversión en Robots, aumenta su costo marginal de producción y a la vez baja el salario. En algún momento se encuentra el salario más bajo con el valor marginal de la producción del robot. AHI HAY UN EQUILIBRIO, con gente trabajando y no tantos robots como en el equilibrio ineficiente descripto más arriba. El dueño de la tecnología robótica sería super millonario, con robots y humanos trabajando en su conglomerado. Este equilibrio no es muy distinto de lo que tenemos actualmente. Pocos individuos con habilidades muy especiales reciben más del 90% del ingreso mundial. La gran pregunta es si la población está mejor con o sin robots. Creo que eso dependerá de la cantidad y crecimiento de la población, todo en relación a si los robots aumentan la productividad marginal del trabajo humano. Hasta acá llegué. 

El dueño de los robots y el dilema de la economía sin ingresos

Carlos Rodríguez nos pinta un futuro algo oscuro, che, donde todos los robots le pertenecen a un solo tipo, dueño absoluto de la tecnología. En este escenario, los robots producen de todo, pero la cosa se complica: la gente queda desocupada y sin un mango. Ahí, Rodríguez se pregunta algo fundamental: ¿A quién le vendería sus productos el super millonario si no hay nadie que pueda comprar? Sin demanda, los bienes valen cero, y lo mismo pasa con los robots que producen algo sin valor. La población estaría hambrienta, sin trabajo, sin guita, y el millonario ya no invertiría en esos robots que no producen nada de valor. Solo mantendría un robot para sus necesidades personales, pero nada más. Todo esto nos lleva a un equilibrio que claramente es ineficiente.

Acá, en Palermo Online Noticias, exploramos qué pasa con la economía cuando el libre mercado no encuentra un equilibrio que incluya a la gente y a los robots. Rodríguez nos invita a imaginar cómo podría existir un equilibrio superior al que describe. Para eso, plantea dos escenarios: el primero es cuando los robots requieren inversión real para ser reproducidos, y el segundo, donde los robots se reproducen sin costo alguno, solo con tecnología. En ese último caso, los robots se convierten en una renta pura, que podría ser expropiada y repartida entre todos, como si fuera una colmena.

En el primer escenario, la historia cambia un poco. A medida que crece la inversión en robots, también crece su costo marginal de producción, mientras que el salario de los humanos va bajando. Eventualmente, se encontraría un equilibrio entre el salario más bajo y el valor marginal de la producción del robot. Ahí habría un equilibrio con gente trabajando y no tantos robots como en el escenario ineficiente descripto. En este caso, el dueño de la tecnología robótica sería todavía un super millonario, pero habría robots y humanos trabajando en conjunto. Y ojo, porque ese equilibrio no es tan distinto de lo que tenemos ahora: unos pocos individuos con habilidades muy especiales se llevan más del 90% del ingreso mundial.

Ahora bien, la gran pregunta que nos queda es: ¿estamos mejor con o sin robots? Según Rodríguez, la respuesta depende del crecimiento y de la cantidad de población, y si los robots realmente aumentan la productividad marginal del trabajo humano. En definitiva, ¿será este el futuro que nos espera? ¿Habremos de encontrar un equilibrio donde los robots, los humanos y la justicia económica vayan de la mano?

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