El costo de la vivienda en CABA subió casi 135% en lo que va de 2024, una jugada que sigue perjudicando al laburante
El aumento del costo de la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires ha sido un golpe bajo para los que día a día tratan de llegar a fin de mes. En lo que va de 2024, el incremento alcanzó el 133,4%, y si lo miramos en términos interanuales, el salto es de un 221,1%, cifras que dejan a más de uno haciendo cuentas que nunca cierran. Estas subas superan incluso los índices generales de inflación, lo que complica más la situación para aquellos que todavía sueñan con tener una propiedad o al menos pagar un alquiler sin quedarse sin morfi.
El Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), en su último informe titulado “IV Monitor de la Vivienda en la Ciudad de Buenos Aires”, reveló el impacto devastador de la derogación de la Ley de Alquileres. Al principio, se vio un respiro: la oferta de propiedades en alquiler subió un 14%. Pero como en este país las buenas no duran mucho, en julio la oferta cayó un 8%, y desde entonces ronda las 20.000 unidades disponibles. Todo esto en una ciudad donde encontrar un alquiler decente es como buscar una aguja en un pajar.
¿Alquilar o vender? La decisión que cada vez es más difícil
En el último tiempo, el valor del metro cuadrado para alquilar registró una caída del 2,3%, lo que parece una buena noticia, pero la realidad es que el acumulado del semestre muestra un aumento del 22,5%. ¿Y para los que piensan en comprar? El panorama no es mucho mejor. En agosto, el precio del metro cuadrado para la venta tuvo una leve baja del 0,8%, después de varios meses de subas. ¿Conclusión? Para el porteño promedio, tanto alquilar como comprar siguen siendo dos opciones que están al borde de lo inalcanzable.
La situación es especialmente dura para los inquilinos. En septiembre, se necesitaron 2,88 salarios mínimos para alquilar un departamento de dos ambientes, sin contar expensas. Si sumamos las expensas, ya ni hablemos, la cosa se pone más oscura. Y esto no es todo, porque la oferta de propiedades sigue estancada. Los departamentos de dos ambientes dominan la escena, representando casi el 40% de la oferta. Junto a los monoambientes, suman más del 70% de la oferta en la mitad de los barrios porteños.
El mercado de Airbnb, otro enemigo para el inquilino
El mercado de Airbnb mostró su tercer mes con mayor ocupación en septiembre, pero no todo es color de rosa para los dueños que pensaban en esta opción como una mina de oro. Las tarifas cayeron un 5,5% respecto a agosto, después del pico de la temporada invernal. La brecha entre lo que deja un alquiler temporal en Airbnb y uno permanente se achicó a la mitad en comparación con julio. Esto, aunque no lo parezca, podría ser una oportunidad para los que buscan alquilar a largo plazo. Pero la pregunta del millón sigue siendo: ¿cuántos más aumentos aguanta el laburante común?
Reflexión filosófica y económica
Lo que estamos viendo acá es un claro ejemplo de cómo la economía no se rige solo por la oferta y la demanda, sino también por decisiones políticas que muchas veces juegan en contra del pueblo. Según Aristóteles, la justicia debe equilibrar los intereses individuales con los del conjunto de la sociedad. Sin embargo, en este caso, las políticas que deberían proteger a los más vulnerables parecen estar más del lado de quienes ya tienen ventaja. ¿Es justo que la clase media y baja siga pagando el precio de decisiones que parecen beneficiar solo a unos pocos?
Y en términos de ética universal, como lo decía Kant, el respeto por el otro debería guiar nuestras acciones. En este contexto, parece que quienes tienen el poder de decidir sobre las leyes de alquiler y vivienda han perdido de vista esta premisa básica. La economía no puede ser solo un juego de números; debe tener en cuenta el bienestar de las personas. ¿Te parece justo que quienes alquilan deban destinar casi tres sueldos mínimos para tener un techo? Si esta situación no cambia, la pregunta ya no será solo qué tanto se puede aguantar, sino cuándo llegará el momento en que el sistema estalle.
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