Argentina en su selva oscura: del infierno de Dante Alighieri a las crisis criollas

NOTICIA DE CULTURA
Firmado por Mario José
Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias


Argentina en su selva oscura: del infierno de Dante a las crisis criollas

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En pleno siglo XXI, mientras el mundo tiembla entre guerras calientes y frías, entre tanques en Europa del Este y sanciones cruzadas entre potencias, la Argentina parece seguir bajando y subiendo sus propios círculos del infierno económico. ¿Podemos leer nuestra historia a través de los ojos de Dante Alighieri? ¿Hay una salida a esta “selva oscura” donde nos perdemos cada década?


Como Dante en el bosque: Argentina y la confusión cíclica

“Allí me hallé en una selva oscura, donde la recta vía era perdida.”
Así comienza el Inferno, la primera parte de la Divina Comedia, escrita por Dante Alighieri allá por el 1300. Y esa línea, señoras y señores, podría aplicarse con una precisión escalofriante a la historia económica y social de nuestro país.

Cada diez años —o menos— los argentinos despertamos en esa selva densa de inflación, endeudamiento, corridas cambiarias, devaluaciones y promesas políticas que no terminan de cumplirse. Como Dante, caminamos a tientas, buscando alguna luz entre tantas sombras. ¿Es la salida un acuerdo con el FMI? ¿Un nuevo plan económico? ¿El retorno del Estado o el ajuste liberal? ¿O, tal vez, como decía el poeta, hay que atravesar el infierno completo para recién entonces empezar a ascender?


Las guerras del mundo y la guerra interna

Mientras tanto, el mundo libra sus propios infiernos. Guerras en Ucrania y Gaza, tensiones crecientes en Asia-Pacífico, inflación global tras la pandemia, cadenas de suministros rotas y potencias que juegan ajedrez con nuestras materias primas. Argentina no escapa a esas brasas. Y encima, sufre su propia guerra: la guerra contra sí misma.

El Dante describía nueve círculos del infierno, cada uno reservado para distintos pecados. En nuestra versión local, podríamos armar un infierno criollo:

  • Primer círculo: la inflación persistente.
  • Segundo: la corrupción estructural.
  • Tercero: el desencanto generacional.
  • Cuarto: el éxodo de talentos.
  • Quinto: la desconfianza cívica.
  • Sexto: la deuda eterna.
  • Séptimo: la grieta política.
  • Octavo: el saqueo cultural.
  • Noveno: la desesperanza.

Y al fondo, congelado como Lucifer en el Cocito, el pueblo argentino, atrapado pero con una chispa de ironía, de mística, de tango, que lo hace resistir.


¿Y si el Paraíso es una reinvención?

En su Comedia, Dante asciende al Purgatorio y luego al Paraíso, donde se encuentra con Beatriz y contempla el amor divino. ¿Cuál sería nuestro paraíso? ¿Una moneda estable? ¿Una justicia confiable? ¿Una educación fuerte, una producción industrial con valor agregado, un país que deja de emigrar cerebros y empieza a recuperarlos?

El alma argentina, con su mística barroca y su espíritu resiliente, sigue creyendo en ese destino mejor. No es casual que cada generación intente reinventarse, como si supiera, sin leer a Dante, que todo infierno es temporal si se tiene voluntad, cultura y memoria. ¿Será la cultura nuestra Beatriz? ¿El arte, la literatura, la música, nuestras guías para no perdernos definitivamente?


La Comedia Argentina aún no termina

La Divina Comedia no es solo una obra religiosa o moralista: es un viaje. Y Argentina está aún viajando. No está condenada al Infierno eterno, pero tampoco puede saltárselo. ¿Qué círculo nos toca ahora? ¿Cuántas veces más recorreremos esta espiral sin fin?

En tiempos donde el mundo juega con fuego y comercio, donde las bombas estallan en el Este y los acuerdos comerciales esconden armas diplomáticas, Argentina se juega su propia batalla cultural y económica, en un escenario que parece escrito por Dante y musicalizado por Piazzolla.


¿Y vos? ¿En qué parte de esta comedia nacional sentís que estás? ¿Seguimos descendiendo o ya empezamos a subir?