La pasión milonguera coronó a sus campeones: el Tango de la Ciudad

La pasión milonguera coronó a sus campeones: el Tango de la Ciudad vibra rumbo al Mundial

Con bandoneones latiendo como corazones en pena, pasos dibujando nostalgias sobre la madera de la Usina del Arte y una multitud que aplaudía con alma, se celebró la Gran Final de la 21° edición del Campeonato de Baile de la Ciudad. Un evento que no es solo certamen: es el termómetro del alma porteña.

En la categoría Tango de Pista Adulto, los ovacionados fueron Ariel Taritolay y Laura Casco Zorzon, mientras que el rubro Senior consagró a Javier Santillán y Gladys Rivero, almas curtidas en abrazos de compás lento y pasión bien marcada.

En la categoría Milongueros del Mundo, donde el tango habla todos los idiomas pero suena siempre a Buenos Aires, ganaron Orlando Nieto y Marcela Mansilla (Senior), y los rusos Sergei Kurkatov y Ksenia Rubina (Adulto). Y por si fuera poco, la dupla Taritolay-Casco Zorzon también se llevó el oro en Milonga y Vals, compartiendo podio con Luciano Capparelli y Rocío de los Santos.

¿El premio? $700.000 para cada pareja y el honor de representar a Buenos Aires en la gran final del Tango BA Festival y Mundial 2025, a celebrarse en el Movistar Arena. Sí, ahí donde las luces y el glamour serán telón de fondo para el arte más visceral que parió el Río de la Plata.

Durante ocho días, desde el 30 de abril hasta el 8 de mayo, más de 450 parejas de todo el mundo compitieron en rondas clasificatorias en templos milongueros como Devoto Tango Club, La Porteña en el Club Gricel, La Viruta, El Pial, El Milongón de la Tradicional (en el mítico Marabú), el Espacio Cultural Carlos Gardel y la propia Usina del Arte. Una verdadera peregrinación tanguera por la Ciudad, de sur a norte, de la nostalgia al futuro.

El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, entregó los premios y no escatimó en lirismo:

“El tango no es una postal ni un souvenir: es lo que somos. No se trata de un gesto romántico ni nostálgico, sino de cuidar el futuro cultural de nuestra Ciudad.”

A su lado, la ministra de Cultura Gabriela Ricardes reforzó la idea de comunidad milonguera como patrimonio viviente:

“Este campeonato no es solo competencia: es una celebración de la pasión, del talento y de la identidad porteña. Gracias a toda la comunidad milonguera por mantener viva esta llama.”

La gala fue una sinfonía en sí misma. Sonó El Quinteto del Ángel con músicos de alma afilada: piano, viola, contrabajo, bandoneón y violín en perfecta armonía bajo la dirección de Humberto Ridolfi. La voz de Valeria Tomasini regaló estremecimientos con versiones de “Vida mía” y “La noche que te fuiste”. Y mientras el veredicto se demoraba, los corazones latían como compases en suspenso.

¿Qué significa este campeonato para vos, lector?

¿Es un show de turistas, o es la herencia que vibra en cada baldosa de San Telmo y cada esquina de Boedo? ¿Podemos vivir sin tango, o es como vivir sin memoria?

En esta Ciudad cada vez más apurada, fragmentada y virtual, el tango insiste. Abraza, conmueve y resiste. Porque donde suene un bandoneón, como dijo Macri, siempre habrá un pedazo de Buenos Aires.