Parejas y quilombos. Siempre los terceros generan discordia.

Todo matrimonio tiene altibajos. Cuando dos personas se conocen y terminan formando una pareja, sea por un tiempo pequeño o amplio suceden varias cosas. Dos personas son como 2 icebergs que se ven en el mar.

Cuando dos personas se conocen y terminan formando una pareja, sea por un tiempo pequeño o amplio suceden varias cosas. Dos personas son como 2 icebergs que se ven en el mar. Las puntas son las que se asoman y se encuentran. Esa parte externa refleja la atracción que sentimos por el otro, por su apariencia física, sus modales, sus valores quizás similares a los nuestros y una serie de factores de los cuales somos concientes que nos gustan.

Sin embargo hay otra parte no manifiesta, inconsciente, que es el témpano que permanece debajo de esa punta del iceberg que asoma, aproximadamente un 70 %. Esa parte del iceberg también se conecta con la otra parte oculta de la otra persona. Esas partes ocultas contienen aquellas necesidades emocionales insatisfechas de cada uno, las heridas emocionales que cada uno recibió en su familia que quizás no cicatrizaron debidamente, el hambre de afecto que nos ha faltado en nuestros padres.

Toda esta parte oculta, no manifiesta, también se relaciona a la hora de formar el vínculo. Resultado, dos personas forman una pareja junto con sus “mambos” o heridas emocionales sin resolver. Esto es un proceso normal en toda pareja. Cuando te enamoras y comenzas a intimar con el otro, aparece todo este “equipaje emocional” que ya traes de tus experiencias anteriores, sea familiar o de ex parejas. Dependerá de tu madurez y trabajo personal contigo mismo lo que hagas con el mismo.

Una gran mayoría de las parejas pelean o se separan porque no saben como lidiar o enfrentar adecuadamente a este “equipaje emocional” que traen consigo. A partir de ahí comienzan las peleas frecuentes por quién tiene el control, los celos enfermizos, las inseguridades, la necesidad de ser afirmado constantemente que somos amados, los distanciamientos , los problemas en la cama, infidelidades y toda clase de conflictos que terminan haciendo que la pareja se separe o viva la relación de una manera infantil , estresante y agobiante.

Muchas parejas no pueden convivir armoniosamente, conjugando el amor, conflictos, el placer con el crecimiento, debido a que todavía son como dos niños queriendo que el otro se haga cargo de sus heridas. Sin saberlo proyectan en su pareja, al padre que les faltó. Es muy común que una mujer se transforme en una suerte de “madre” de su pareja. O el hombre mire con desconfianza a su mujer, porque sin saberlo, le recuerda la manera confusa que su propia madre lo trataba.

Esto sucede a diario. Es perfectamente normal. Solo que cuando nos falta trabajo terapéutico para distinguir lo que es real de lo que ya traíamos de antes, la relación se transforma en un infierno o en un vínculo muy estresante. Solo imagínense a 2 niños en el cuerpo de adultos intentando vivir juntos, crear un proyecto o relacionándose. ¿Es difícil que vaya a funcionar, cierto?

Es importante entender que las peleas no destruyen. Muchas veces abren las puertas para una relación mas profunda y auténtica, donde cada uno puede ser real y no un personaje ficticio a la medida de los gustos del otro. Ahora si las peleas o todo aquello mencionado anteriormente pasa a ocupar un porcentaje significativo en la relación, estamos ante un problema que merece ser atendido urgentemente.

¿Como sería un vínculo maduro, potente y gratificante con tu pareja? Sería aquel donde puedas tender a lograr algunos de estos factores:

. Comunicar en forma adulta tus necesidades emocionales y los puntos de vista de cada uno. Tener una actitud responsable a la hora de resolver los conflictos.

. Tener una actitud generosa de dar y recibir amor.

. Tener relaciones sexuales satisfactorias y placenteras.

. Divertirse juntos, pudiendo compartir actividades recreativas y graificantes.

. Brindarse ciudados, protección afectiva y contención mutuamente.

. Compartir los valores y normas con respeto.

. Tener cada uno un espacio de crecimiento, amistades y trabajo consigo mismo.

Es importante que entiendas que todos estos factores podes aprender a construirlos a partir de tu trabajo contigo mismo. Sea a través de terapia, cursos, libros, amistades, etc.

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