Fin de año: entre cansancio, sentimiento de tristeza y celebraciones

Llegamos a esta altura del año con el cansancio de toda la recorrida que hicimos. Miramos atrás y parece que sólo notamos lo que nos faltó, a lo que no llegamos, qué hubiéramos querido hacer pero no hicimos. Venimos de un año lleno de obligaciones, compromisos y nos encontramos verdaderamente cansados. Pero aún nos esperan días intensos, con cierres, balances, reuniones de evaluación, presentación de informes, exámenes finales y eventos sociales; diciembre se transforma en un verdadero caos. En medio de este clima general de estrés y alboroto muchas personas sienten colapsar.

Aparecen niños y adultos tensionados, agobiados, tanto con malestar físico (problemas gástricos, taquicardias, dolores de cabeza, dolores musculares, etc.) como emocionales (ganas de llorar, irritación, sensibilidad, dificultad para concentrarse, entre otros). Tanto el cuerpo como el estado emocional nos dan indicios que debemos saber interpretar, decodificar y atender; no hay que esperar a enfermar para parar.

Fin de un ciclo, ¿empezar de nuevo?
Todos los organismos vivientes tenemos ciclos orgánicos. Este ciclo se nos presenta con determinadas ideas y sensaciones que responden a conductas funcionales y adaptativas de nuestro cuerpo y mente. Por ejemplo, a esta altura del año es difícil poder focalizar en nuevos proyectos, más aun ponerlos en marcha y lo único que nos brinda cierta frescura es pensar en el descanso reparador de unas buenas vacaciones.

Todo nuestro organismo percibe que estamos llegando a fin de año y este desgano o “fatiga mental” constituye una respuesta adaptativa, es decir que nuestro pensamiento y procesamiento mental entienden que nuevamente llegamos a la culminación de un ciclo. Es por ello también que quizás sentimos cierta tristeza ya que todo final implica un duelo, que aunque sea muy corto, es un período necesario en el cual miramos un poco hacia atrás y realizamos el balance del año. Otro de los sentimientos que puede aparecer es el miedo, hay un poco de incertidumbre por el año que está por comenzar y quizás no poder controlar esa variable nos produzca cierto temor.

Es fundamental no tratar de oponernos a este final, todas las emociones y pensamientos representan respuestas funcionales a la época del año que vivimos, pensemos que nuestro organismo está respondiendo de manera adecuada y que es un periodo necesario. No hay que desesperarse, ni resistirse, hay que entender que el ciclo se debe cumplir como todos los años para luego poder volver a empezar.

Lo que no se llegó a realizar este año, se podrá hacer el próximo. La finalización de un año no es sin el comienzo de otro y con este nuevo la idea de renovación, de re-comienzo pero también de continuidad. El 2012 no implica empezar de nuevo, de cero, permite renovar la energía y la esperanza de cambio pero también afianzar los logros, en la continuidad de lo que permanece. Sólo termina el año calendario, los procesos continúan.

La importancia de celebrar lo que conseguimos
Nos estamos salteando lo que significaron nuestros esfuerzos, las razones para haber actuado de una manera en particular, los deseos que sí sentimos, las actitudes de compromiso que sí tomamos, las conductas que sí llevamos adelante. Porque entre tantos “pendientes” que parecemos tener, nos olvidamos de un “pendiente” fundamental, el de “celebrar”. Y también las pequeñas cosas, que son las que en definitiva nos acompañan y hacen a nuestro día.

La invitación es ser más amables con nosotros mismos. Para mirar más completo: lo que hay que revisar y también lo que la vida nos sigue ofreciendo con momentos entrañables, inolvidables e irrepetibles.

En estos tiempos, de tantas emociones encontradas, hay que animarse a celebrar la vida y aventurarse al porvenir con menos miedos y más alegría. Brindemos por un año mejor, con posibilidades de cambiar, de crecer, pero también con la expectativa de permanecer y mantener porque en lo que continúa está la sensación de identidad.

Lic. María Gabriela Fernandez Ortega (MN 17735)
Instituto Sincronía
Especialistas en estrés, ansiedad y emociones
www.institutosincronia.com.ar / info@institutosincronia.com.ar

– Acerca de Instituto Sincronía:
Luego de quince años de desarrollo en el tratamiento de la ansiedad y el estrés desde Hémera, la Licenciada Mirta Dall´Occhio integra los nuevos avances en terapia de tercera generación. Al Innovar y ampliar de manera específica el abordaje sobre las emociones humanas, la mirada y los recursos crecen. Hémera evoluciona transformándose en el Instituto Sincronía, con el objetivo de seguir ayudando a las personas a recuperar el balance y la vitalidad. Restableciendo el movimiento creativo y saludable, integrando la mente, el cuerpo y el ambiente de un modo superador. Entrenando a los profesionales de manera práctica y actual, contribuyendo desempeñar su rol con excelencia.

Sabemos el impacto que el estrés tiene en la vida cotidiana. Las tensiones y preocupaciones se tornan excesivas, irrumpen interfiriendo en el desempeño de las actividades sociales, familiares, laborales y académicas. Impactan de manera negativa en la salud de la persona y su entorno. Constituyen trastornos que hacen necesario aplicar tratamientos específicos. El objetivo que proponemos está centrado en la recuperación sustentable de la persona afectada. Esto se logra mediante la comprensión cabal de las causas. Mediante la confianza en los nuevos recursos que provean cambios emocionales, corporales, mentales y de comportamiento. Recuperando la capacidad de elegir, saliendo de los automatismos limitantes. En el Instituto Sincronía somos un equipo de profesionales capacitados para evaluar y llevar a cabo tratamientos focalizados específicamente en los problemas relacionados con el estrés, la ansiedad y otras emociones desreguladas.

Los valores y la destacada formación y compromiso que compartimos en nuestro equipo de profesionales y consultores hacen posible una indicación precisa de los tratamientos. Trabajamos juntos confiando que la salud y vitalidad se educan, se pueden recuperar, y se aprenden a cuidar.

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