En señal de protesta comerciantes de Once abren sus negocios sin el permiso correspondiente.

Fueron habilitados a vender por delivery a partir del lunes pasado. Pero se autoconvocaron para levantar las persianas igual. El Gobierno de la ciudad analiza un plan de retorno gradual para la próxima etapa.

Los comercios de Once, ubicados en cercanía a la estación del ferrocarril Sarmiento, no fueron habilitados para reabrir al público por tratarse de una zona de gran circulación de personas. Si bien el lunes, el Gobierno de la Ciudad les permitió comercializar con el modo delivery, sin embargo en el dia de ayer, muchos decidieron levantar sus persianas para atender al público igual, como señal de protesta.

Después de casi 140 días sin trabajar, los comerciantes se autoconvocaron y decidieron abrir justificándo la situación de la siguiente manera:“Tenemos alquileres muy altos, sueldos y gastos de servicios. Son costos que ya no podemos afrontar. No tenemos ningún tipo de ayuda y ya usamos todos los ahorros“.

El lunes de esta semana en la Ciudad se abrieron al público unos 19.000 comercios en avenidas de alto tránsito. Según datos oficiales, el 93 por ciento de los locales están en funcionamiento. Lo que se está analizando ahora, es habilitar de forma gradual, las zonas que aún no puedan trabajar, podría implementarse día por medio, para ayudar a este porcentaje de comerciantes que no pueden sostener más, la inactividad.

En el Boletín Oficial del martes, se publicó una resolución del ministerio de Desarrollo Económico, en la que habilitaba locales de los entornos de Once, Retiro, Constitución, Liniers y la avenida Avellaneda a trabajar con la modalidad de delivery para que los clientes puedan recibir en el lugar los productos que compraron online.

Por eso, más allá de los que abrieron para atender al público, muchos trabajan con la persiana por la mitad para despachar los pedidos. En cuanto a la Agencia Gubernamental de Control (AGC), fuentes oficiales explicaron que la idea es primero concientizar a los comerciantes sobre cómo deben trabajar y que la clausura es la “última instancia”.

Desde el Gobierno porteño expresaron que las áreas donde aún no se habilitó el comercio son de mucha circulación y tienen locales muy pegados, con lo cual se vuelven peligrosos porque no puede garantizarse la distancia física para evitar la propagación del virus. Además, aseguraron que a lo largo de todos los períodos de cuarentena se registró un alto cumplimiento de las normas dispuestas por las autoridades. Contabilizan 46 clausuras por violar la cuarentena.

En la zona de Once también comenzaron a verse manteros y por eso se reforzaron los operativos a cargo de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

Post Author: Mr. Abasto