El frio y los cuidados para nuestra salud

Por el Dr. Gabriel Santángelo, coordinador académico de la Lic. en Gestión de Servicios de Salud de la Universidad Argentina de la Empresa.

En época invernal, las bajas temperaturas -como las que estamos conviviendo en gran parte de la Argentina- ponen en jaque a nuestra salud. Sin embargo, hay medidas generales que podemos implementar para cuidarnos frente a al frio ambiental.

¡Ventilar los ambientes!, parece contradictorio que una medida efectiva para cuidar nuestra salud en el invierno sea abrir “parcialmente” las ventanas. Y en parte se debe a que tiene numerosos beneficios en estas épocas. En primer lugar, logramos eliminar los microorganismos (virus o bacterias) que permanecen en el ambiente y, a su vez, renovar el aire “viciado” con aire nuevo. Una acción muy importante que deberíamos aplicar, diariamente, hasta adoptarlo por completo, volverlo una costumbre. Lo ideal es siempre a la hora de levantarnos y una vez en nuestros lugares de trabajo, aulas e incluso vehículos y transporte público… mantener una ventana parcialmente abierta (unos 3 centímetros) para lograr esta renovación del aire constante.

Esta ventilación toma mucha más importancia en lugares donde la calefacción es por combustión (estufas a gas sin salida al exterior o braseros). En estos casos, la prevención es clave para evitar la contaminación por monóxido de carbono y una medida efectiva es tener una adecuada ventilación. En estas épocas es frecuente escuchar sobre intoxicaciones por este gas, que con la apertura de una ventana, logrando una constante ventilación, puede prevenirse. Destacamos también que la personas que utilizan estas medidas para calefaccionar los ambientes deben estar especialmente atentas ante la minina aparición de síntomas como lo son el dolor de cabeza, mareos, vómitos y hasta desmayos. La primera medida, sin dudarlo, es apagar la calefacción, abrir las ventanas (si es posible con ventilación cruzada) y acudir a un servicio médico.

Otra practica de salud efectiva para cuidarnos en el invierno es tener al día nuestro calendario de vacunación. Por ejemplo, la vacunación antigripal es una muy buena medida para prevenir episodios importantes de gripe, para los grupos con mayor riesgo (embarazadas, niños de 6 a 24 meses, personas con enfermedades respiratorias y cardíacas, entre otras). Esta vacuna es gratuita y está disponible en vacunatorios, hospitales y centros de salud públicos de todo el país.

El abrigo por capas es una buena medida para regular la temperatura durante todo el día y mantener una adecuada vestimenta en los diferentes ambientes que transitamos. Es importante evitar el sobre abrigo, clave para mantener nuestro cuerpo hidratado y lograr que la transpiración durante esta etapa no sea excesiva, ya que conlleva la perdida de calor corporal.

Es muy importante también no automedicarse ante cualquier síntoma de resfriado. En general, estos procesos no requieren la toma de antibióticos (que siempre deben ser recetados por un médico en el marco de una atención de salud). Tampoco es recomendable tomar en exceso o de forma preventiva antitérmicos o descongestivos sin una correcta prescripción profesional.

Otra medida que nos recordó la pandemia fue el lavado de manos frecuente, de esta forma, al mantener nuestras manos libres de gérmenes, evitamos la contaminación cruzada con superficies.

Por último, el buen uso de los sistemas médicos en invierno es trascendental para que no colapsen por el aumento de las consultas innecesarias. Tengamos en claro que si accedemos a hospitales o centros de salud y tenemos síntomas de enfermedades respiratorias (como son fiebre, tos, secreciones, etc.) es recomendable el uso de barbijos no solo para protegernos sino también para proteger al resto de la comunidad y al personal sanitario.