Personajes vinculados al barrio. Macedonio Fernández, escritor, abogado y filósofo argentino.

Macedonio Fernández nació el 1 de junio de 1874 en Buenos Aires, su padre era abogado, estanciero y militar. Fernández tuvo acceso a una buena educación, sin ir más lejos cursó sus estudios en el Colegio Nacional Central (hoy llamado Colegio Nacional de Buenos Aires).

Entre los años 1891 y 1892, publicó en diversos periódicos relatos, como así también crónicas para el periódico “El Progreso”. Continuó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires (realizó la carrera de Derecho y Ciencias Sociales). En la Universidad de Buenos Aires conoce a Jorge Guillermo Borges – quien sería el padre de Jorge Luis Borges-  con el que entabla una profunda amistad.

Finalmente, en 1898 recibió su diploma de abogado y, en 1901, contrajo matrimonio con Elena de Obieta, juntos tuvieron un total de cuatro hijos.

En 1920 muere Elena, y este hecho tan lamentable resulta ser “clave” en su vida. Los cuatro hijos quedan al cuidado de abuelos y tías y Fernández decide abandonar su profesión de abogado.

A partir de este momento, sucede un “quiebre” en su vida y empieza a vivir de pensión en pensión. Se dice que en esta época Fernández se encerraba a meditar y a llenar cuadernos y libretas sólo con sus pensamientos.

En 1921, Borges regresa de su largo viaje en Europa y comienza a entablar una profunda amistad con Fernández. Tanto es así, que Borges, dicta -ya ciego- un prólogo para una antología de Macedonio.

Esto es – algo- de lo mucho que dijo Borges sobre él:

“No le daba el menor valor a su palabra escrita (…) Escribir y publicar eran cosas subalternas para él” (…) “Yo por aquellos años lo imité, hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio”.

En 1928 se edita “No toda es vigilia la de los ojos abiertos”.

Al año siguiente publica “Papeles de Recienvenido”.

En 1938 publica “Novela de Eterna” y la Niña del dolor, la “Dulce-persona de un amor que no fue sabido”, el cual resultaría ser una anticipación del “Museo de la Novela de la Eterna”.

Tres años más tarde publica en Chile “Una novela que comienza”.

En 1944 se publica una nueva edición de “Papeles de Recienvenido”.

En 1947, Macedonio decide instalarse por completo en la casa de su hijo Adolfo, y es allí mismo donde permanece hasta el fin de sus días.